lunes, 31 de mayo de 2010

Compartir es el lema

Parece que se ha inscripto con tinta indeleble en la idiosincrasia de los nativos uno de los principios que desde la enseñanza se inculca enérgicamente. Quién no tiene recuerdos de su “señorita” pidiéndole amablemente pero con gesto intimidador que comparta sus útiles escolares, alimentos u otro material con un compañero. Los nativos digitales han recogido este valor como ninguna otra generación.
Estos jóvenes creen, a diferencia de los inmigrantes digitales, que la información es un recurso que debe ser compartido con sus pares y, por ende, la brindan y distribuyen con total naturalidad. Para los inmigrantes esto es casi una violación a su propiedad privada. Desde su visión, la información se catapulta como poder y son reacios a servirla abiertamente.


Conjuntamente, estos individuos emprenden de manera permanente procesos de construcción social del conocimiento. Según los autores Garcia y Portillo, el desarrollo y explotación del conocimiento colectivo es uno de los logros más destacados de la denominada web 2.0. El sujeto virtual participa activamente de la construcción de su propio conocimiento.
Ante todo, bucean en la información existente, reflexionan, y llegan a conclusiones que por lo general se traducen en contenidos de producción propia (blogs y wikis). Registran lo disponible y crean una nueva información. También, comparten objetos digitales tales como videos, fotografías, enlaces favoritos, documentos.
Suelen recopilar información a la cual clasifican, etiquetan, comentan, valoran y actualizan contenidos digitales existentes. Surge un nuevo concepto: el de folksonomía. Además, tecnologías como la sindicación RSS facilitan dichas tareas. Es así como esta generación se sirve de modo espontáneo y familiar del trabajo colaborativo para la creación de nuevos recursos de conocimiento.

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