En este proceso de acomodación a los nuevos contextos emergen distintas dificultades que obstaculizan de una u otra manera el camino de la transformación.Por una parte, Garcia y Portillo nos relatan ciertos inconvenientes en los docentes. Actualmente, los profesores son, en el mejor de los casos, inmigrantes digitales que han puesto esmero y dedicación para manejar las nuevas tecnologías. Sin embargo, en múltiples ocasiones intentan enseñar en un lenguaje muchas veces incomprensible para los nativos. Metodologías e idioma que llega a generar cierto rechazo, y pérdida de atención o de interés en los alumnos. Se plantea un escenario donde los nativos digitales intentan ser formados en un modo que no es revelante para ellos.
Asimismo, Edith Litwin explica que se ha emprendido un incorrecto uso de las tecnologías. Desde su punto de vista, en muchas prácticas de la enseñanza se las incluye o se las deja de lado alternativamente, en forma de premio o castigo para los aprendices. O bien se la emplea para el entretenimiento en una propuesta educativa de escaso valor. Esto desnuda que las tecnologías no han sido explotadas por los maestros en sus potencialidades didácticas y sólo han funcionado a modo de recurso asociada al control, la disciplina o el entretenimiento, subestimando su valor para la buena enseñanza.
Litwin también deja entrever en su discurso, expuesto en el marco del Congreso Iberoamericano de Educared, la necesidad de inclusión de las tecnologías con la función de resolver algunos de los problemas del aprender. En primer lugar, los maestros tratan de distinguir el origen, la relevancia y el significado del error. Se trata de tecnologías creadas para solucionar un problema, resolver un obstáculo o combatir el error. Quizás, nos cabe preguntarnos ante los escollos si es posible proveer un entorno tecnológico que resuelva la dificultad y que sea útil para todos.
Atajos
La misma autora, envuelta en una historia metafórica, hace alusión a una serie de atajos. Afirma que “los atajos se adoptan, a veces, en los extensos caminos porque la monotonía del paisaje nos hace pensar que los alumnos frente a la falta de atractivos pueden querer abandonarlo. Dotar, entonces, de un atractivo adicional puede ser el requerimiento que la tecnología satisface”.
Es así como los docentes podrán aprovecharla para hacer más eficiente la enseñanza. Significará una búsqueda de creaciones que instalan eficientemente temas y problemas, generan imágenes potentes en torno a un tema o posibilitan la comprensión de puntos de vista diferentes. Pero lo es más importante es que “el valor de la selección del producto tecnológico estará dado por el valor del atajo que tenga para la resolución práctica de un problema de enseñanza”.
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