No se trata de invadir las aulas con artefactos tecnológicos ni transformar los colegios en “tecnolandia”. Las nuevas tecnologías al ser empleadas como aliadas para optimizar los procesos de enseñanza-aprendizaje, deben estar acompañadas por instancias de análisis para determinar la conveniencia y pertinencia de su implementación en el desarrollo de determinadas actividades. Dicha etapa de meditación conlleva a preguntarse cómo se las usa, quién las usa y fundamentalmente con qué fines.
Adriana Gewerc alerta justamente sobre el riego de caer en el “encantamiento” de Internet. Subraya que “es tanta la publicidad que tiene hoy en día, que en muchas ocasiones se lo pretende utilizar, aunque esto implique una pérdida de tiempo o signifique un verdadero ruido en el proceso de aprendizaje de los alumnos”.
Cuando el profesor decide que los estudiantes trabajen en la red, debe tener claro si la web es el medio idóneo, por sobre el resto de las opciones disponibles, para realizar el trabajo. Evaluar los pros y los contras que esta elección involucra. En síntesis, lo que se incentiva es la reflexión sobre el uso de la herramienta, analizando lo que implica, las posibilidades que posee, no como un fin en ella misma.
Las Tics correctamente utilizadas se invisten de una ventaja primordial: la modernización e innovación de la práctica docente. Profesores y estudiantes pueden aprovechar la creciente oferta en calidad y cantidad de recursos tecnológicos como material didáctico que enriquecen la práctica docente y faciliten el proceso de enseñanza - aprendizaje. El resultado arrojado serán alumnos motivados, con iniciativa, mayor rendimiento, auxiliados por soportes que favorecen la comprensión y construcción de los conocimientos educativos.
En oposición, señalan García y Portillo, al estar estos alumnos mucho más predispuestos a utilizar las tecnologías en actividades de estudio y aprendizaje, su no incorporación a la escuela puede llegar a generar un sentimiento de insatisfacción respecto a las prácticas escolares, desencadenando una distancia y alejamiento cada vez mayor entre alumnos y profesores.
Adriana Gewerc alerta justamente sobre el riego de caer en el “encantamiento” de Internet. Subraya que “es tanta la publicidad que tiene hoy en día, que en muchas ocasiones se lo pretende utilizar, aunque esto implique una pérdida de tiempo o signifique un verdadero ruido en el proceso de aprendizaje de los alumnos”.
Cuando el profesor decide que los estudiantes trabajen en la red, debe tener claro si la web es el medio idóneo, por sobre el resto de las opciones disponibles, para realizar el trabajo. Evaluar los pros y los contras que esta elección involucra. En síntesis, lo que se incentiva es la reflexión sobre el uso de la herramienta, analizando lo que implica, las posibilidades que posee, no como un fin en ella misma.
Las Tics correctamente utilizadas se invisten de una ventaja primordial: la modernización e innovación de la práctica docente. Profesores y estudiantes pueden aprovechar la creciente oferta en calidad y cantidad de recursos tecnológicos como material didáctico que enriquecen la práctica docente y faciliten el proceso de enseñanza - aprendizaje. El resultado arrojado serán alumnos motivados, con iniciativa, mayor rendimiento, auxiliados por soportes que favorecen la comprensión y construcción de los conocimientos educativos.
En oposición, señalan García y Portillo, al estar estos alumnos mucho más predispuestos a utilizar las tecnologías en actividades de estudio y aprendizaje, su no incorporación a la escuela puede llegar a generar un sentimiento de insatisfacción respecto a las prácticas escolares, desencadenando una distancia y alejamiento cada vez mayor entre alumnos y profesores.
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