Hoy la lapicera roja de corrección modifica su rumbo y se vuelve hacia su propietario. Hoy se torna una utopía imaginar que los alumnos de esta nueva generación devoren atentamente el monólogo de un profesor acartonado en el escenario de una clase magistral. La disertación no basta y se reivindica el ancestral dicho de que una imagen vale más que mil palabras.Para ellos, las Tics son parte inherente de su cotidianeidad. Están tan acostumbramos a estas herramientas, que se convierten en invisibles y se incorporan al orden natural de las cosas. Un rasgo principal es su tecnofilia. Es decir, experimentan seducción por todo lo relacionado con las nuevas tecnologías. Realizan un uso activo de las mismas para satisfacer sus necesidades de entretenimiento, diversión, comunicación, información y formación.
Son los protagonistas de esta obra. Son los que colman los pupitres en las aulas de hoy. Sin duda, su temprano contacto con estos objetos los ha teñido de una serie de particularidades en relación a otros grupos etáreos. Tal ha sido el efecto, que se pueden describir una serie de competencias cognitivas que los caracterizan:
- absorben rápidamente la información multimedia de imágenes y vídeos igual o mejor que si fuera texto. Alto nivel de decodificación visual.
- consumen datos simultáneamente de múltiples fuentes
- esperan respuestas instantáneas
- están comunicados permanentemente
- crean sus propios contenidos
Seguramente un adulto podría resultar desconcertado y quedar fascinado al observar cómo los nativos son capaces de hacer varias cosas a la vez: son multitarea. Emprenden disímiles canales de comunicación paralelos y optan por los esquemas gráficos a los textuales. Además, poseen una manera singular de leer la información. Ésta combina asociaciones, interacción y participación, promovida por la estructura hipertextual del medio.
Son obsesivos por la inmediatez, tanto en sus acciones como en la toma de decisiones. Además, funcionan mejor trabajando en red y siempre valoran los juegos por sobre el trabajo serio. Por último, este sujeto virtual abandona el ropaje de la pasividad para emprender procesos de construcción social, participativo y cooperativo del conocimiento.
Game over
mutar rápidamente de un tema a otro. Al mismo tiempo, consideran la información de una manera más somera y superficial. Desde ningún punto de vista las propuestas significan una incorporación arbitraria y sin fundamentos de las nuevas tecnologías en las aulas y actividades escolares. Éste suele ser un equívoco frecuente.
Los expertos en estos tópicos exponen distintas soluciones para optimizar los procesos de enseñanza-aprendizaje de los nativos digitales, cuyos aportes se complementan entre sí y permiten vislumbrar una propuesta general superadora.
Igualmente, guiará los procesos de búsqueda, análisis, selección, interpretación, síntesis y difusión de la información. Es posible advertir cambios en las relaciones convencionales en los entornos educativos, entre estudiantes y, entre estudiantes y profesores. En síntesis, el profesor es un mediador que favorece el aprendizaje colaborativo, descentralizado y plural.
Inclusive estos autores van más allá y se animan a presentar un modelo completo e-learnind adaptado para nativo digital. Se plantea un modelo típico de construcción cooperativa del conocimiento con una serie de pasos determinados que conforman el proceso formativo.
Por lo tanto, la capacidad para estimar el valor y la credibilidad del material hallado en Internet es una habilidad esencial si pretendemos beneficiarnos con la información a nuestro alcance. Aquí entran en juego dos conceptos claves: el usuario crítico y el hiperlector. La docencia debe trabajar para que el simple lector adquiera las competencias de tales tipos de usuarios.
Desde las perspectivas comunicacionales, las nuevas tecnologías permiten que nos ayudemos unos con otros, promueven el reconocimiento de las ópticas diferentes, las dificultades o las soluciones a las que otros arriban. Por ejemplo, compartir proyectos aún cuando estemos ubicados en latitudes diferentes puede resultar sumamente provechoso.
Como propuesta práctica menciona que los estudiantes tengan compañeros de clases de otros sitios en ese espacio común de interacción. En su interior los estudiantes pueden preguntar y preguntarse y emprender una búsqueda de respuestas conjuntas. Principalmente reconociendo y trabajando con el otro.
Establece la instructora: “necesitamos desde las aulas enseñar a caminar con el otro, distinto a nosotros, ponernos en su lugar, aprender a apurar el paso y a detenernos. La potencia que tienen las tecnologías para favorecer los encuentros se inscribe en una perspectiva moral y se instala como posibilitadora de buenas resoluciones”.
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